viernes, 30 de enero de 2009

Familia

son muy extraños los chamorro (familia materna). es verdad que todas las familias tienen algo que las hace locas, pero la de ellos, borda en la contradicción.
siempre me han tratado como "la especial" y cuando fui puber, me detestaban, de especial pasé a freak, y ahora, la desencajada. después de todo esto, es normal creer que no hay mayores lazos de unión, comunicación y sobretodo empatía. no hay una relación de amor profundo, sólo entre las formalidades de sus protocolos. en este contexto yo pasé a ser la considerada loca (ya que no caigo dentro de su persepción de mundo -y de paso, ellos tampoco en el mío, la diferencia es que yo entiendo su comportamiento, pero ellos no entienden [ni aceptan] el mío-) y como a todo loco, me sentenciaron a pasar las temoradas necesarias en mi siquiatrico mental (alejada de ellos, encerrada en las paredes de un enorme silencio, con camisas de prejuicios, de fuerza).
a pesar de eso, y aunque no cuento con un medio que me rodee que comprenda mi locura, logré salir adelante; no mejorándome propiamente tal, sino actuando un poco de acuerdo a lo que ellos creen sensato, y cree mi imagen de escritora afisionada (con varios reconocimientos importantes de por medio). llegaron a decir que se sacaban el sombrero ante mí, cuando yo la verdad lo único que quería es que se sacaran sus audífonos egoístas y antipáticos, pero nada es como quisieramos. y las incomprensiones por mí sólo lo argumentaban con "está loca".

la cosa, que con esto de las "bodas de oro", me han pedido hacer todo lo escribible, las invitaciones a los amigos de la familia, la invitación a mis abuelos (ya que era sorpresa) y ahora debo escribir la tarjeta de regalo. la verdad es que ahora me extraña un poco que no me hallan pedido discursos -es que son improvisados-, pero a lo que voy: soy la más indolente a sus actos y me piden derramar un amor que nisiquiera ellos sienten. hipocresía en su máxima expresión.
supongo que a ellos les fasina más su protocolo que sus realidades.

y en eso estoy, armanado una tarjetita a personas a las que soy casi completamente indiferente (bordeando en lo desconocido, si no fuera por sus predecibles reacciones) ¿eso me hace tan cínica como ellos?
yo creo que sólo les doy lo que me piden.

1 comentario:

Selene V dijo...

Diles que no y se acabó el cuento.
No tienen por qué obligarte, a que ellos no harían ni una tarjeta de felicitaciones para tu cumpleaños.