Mi familia puede ser llamada como apolítica –a pesar de que Pinochet salga todos los días a almorzar (frente a las noticias del chilevisión)-, sin embargo, yo desde que era chica quería votar. mi fascinación llegó a tanto que una vez con mi hermana –para las presidenciales del 2000- armamos una mesa de votación e hicimos sufragar a todos los que pasaron por aquí (que no fueron pocos).
A pesar que en nuestra mesa ganó Lavín (y nacionalmente Lagos), yo creía relevante el voto y quería darme el tedio de ir hacia una urna a rayar lo que pensaba.
Al crecer mis intereses se dirigieron hacia otros sectores y olvidé el asunto. Hasta cuando cumplí dieciocho y pensé “ahora me permito muchas cosas sólo con mostrar el carné… “ y se me metió entre ceja y ceja inscribirme, pero por más que pregunté nadie me dijo dónde podía hacerlo, todos me dieron direcciones distintas y con los meses empecé a dudar. Para las municipales del año pasado, investigué quienes postulaban y yo no le quería dar mi voto a nadie, si no estaba de acuerdo con lo que decían ¿para qué apoyarlos? Entonces postergué mi inscripción hasta que se cerrara aquella lista. Lo que me sirvió para pensar varias cosas.
Acabo de volver de mis vacaciones y realmente no sé qué estará pasando con el asunto de la inscripción automática, en la prensa la mostraban con la típica pregunta al joven ”¿irías a votar si estuvieras inscrito automáticamente?” y yo me pongo en la misma posición que cuando decidí finalmente ser parte de la masa que no vota: no lo hago porque no coincido con la idea de nadie, porque todos mienten, porque la derecha quiere sacar a la concertación, y la concertación quiere mantenerse; nadie juega a favor del país. Porque independiente de por quién vote, las cosas seguirán como están (la verdad, en la práctica, encuentro que todos los partidos ejercen de la misma manera); y si decido votar nulo, mi opinión se irá por el inodoro. Entonces, hacer una cola de dos horas para que mi posición no tenga valor alguno. No gracias, no me obliguen marcar mi enfoque, cuando ni siquiera les interesa (e irónicamente lo hacen pasar como voluntario).
A demás, tampoco pareciera que les conviene. Por un lado la alianza piensa que la juventud apoyará a la izquierda -porque está de moda, porque es “más justo”, etc.-; y la concertación ve que sería más apoyo para este empresario (que la gente cree que como “anduvo a patita pela” por las calles y ahora es dueño de la mitad de Chile, hará lo mismo con el país) este pudiente de clase media (?) Piñera.
De todas formas, votemos o no votemos, (teniendo en cuenta que la juventud que decide no hacerlo, son en su mayoría ignorantes desinteresados/desligados de la política) estaremos cagados todos en el mismo sistema rumbo al imperialismo, ¡bah!, desarrollo.
1 comentario:
Gran final, ¡Bah! Desarrollo, hilarante, se vote por quien se vote, los políticos solo están comprometidos con sus bolsillos.
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