jueves, 8 de octubre de 2009
Se me ha perdido un nombre
te das cuenta de que mientras más buscas algo que necesitas (como un botón, una carta, un poema o una clave ***) más se pierde, más lejos queda, camuflado y empolvado. y no es hasta que llegas a entender que cuando te despitas, concentrada en encontrar cualquier otra cosa, sucede que del fondo del cajón (o del pasillo) aparece con los ojos brillosos de verte.
es por esta razón que cuando no la encuentro desespero por la certeza inminente que no sonará ni la puerta, ni el celular, ni la ventana en mi busca; e intento con todas las intenciones distraerme en vanalidades para que se deje aparecer y esta vez sean mis ojos los que brillen.
Hoja arrancada
de mi bitacora,
de mi diario,
para hacer el origami de un avión
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1 comentario:
es entonces cuando escribo.
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