Gracias a Dios la vida cambia. Hace un año me cuestionaba la utilidad de regalar flores. Pero hoy debo confesar, no, en realidad no tengo porqué hacerlo, pero igual lo digo. Que me gustan las flores, que la espontaneidad muchas veces viene cargada de pétalos. Quiero decir que me encanta que me regalen chocolates –sobre todo cuando eres tú, porque los puedo comer contigo-. Y a demás, voy a agregar que le encuentro sentido a los peluches, obvio, igual lo más bacán son los muñecos, pero me encantaría tú impulso desorientado de regalarme un peluche, que siempre me recuerde tú cara de inseguridad ante mi impresión.
Lo único que no ha cambiado es mi percepción sobre los pergaminos y las tarjetitas Village. si quieres decirme que me quieres, puedes escribirlo en un pedazo de hoja cuadriculado de tu cuaderno, que recortaste con la mano porque no tenías tijeras.
1 comentario:
Uno sabe cuando el chocolatito, las flores o el peluche son porque 'no sabía que más regalarte' y en ese caso a patadas con ellos, al menos mentalmente.
Y mira que quizá lo mejor que he recibido últimamente sea un anillo fabricado de alambre y entregado justo antes de bajarme del bus.
Qué tengas buena semana!
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