jueves, 12 de noviembre de 2009

Bizcocho bañado relleno con manjar

Había que juntar las moneditas de 5 y de 10, reservarse a veces el chocolatito o las pastillas del vuelto para poder acumular más pesos -en esos tiempos cuando te agachabas por recoger $5-. Pasaban días, una semana o dos tal vez, porque no podía comprar uno, debía recolectar para dos y así llevarle a mi hermana también.

Costaban $100, pero su precio significaba los vueltos del pan o las moneditas que “sobraban” del pasaje, a pesar, que nada sobraba. Cuando una iba al negocio a “comprarse un rico”, como si las frutas o la comida de mamá no fueran ricas, y el almacén de la esquina quedaba muy, muy lejos. el mundo era tan gigante y mis pasos avanzaban tan poco.

Se conseguían a escondidas, creyendo que la mamá no sabía, cuando se iba por el pan reservado a la Señora Rosa y me ponía de puntillas para dejar muchas moneditas calientes sobre el mesón. –i kjero doh cokman-. Los que se guardaban en los bolsillos y no dentro de la bolsa de género, para salir corriendo hasta la pieza y llegar donde mi hermana, cerrar la puerta: –te kompre un riko-.

Entonces, se abría el paquete con cuidado, se dejaba extendido el papel y empezábamos por los bordes, donde el chocolate estaba más duro. Luego el chocolate en las capas de arriba y de abajo, había que despegarlo prolijamente, sino, se desarmaba. Cuando el pastel se veía blanco con una raya café horizontal, se tomaban con mucha delicadeza, separando los bizcochos del manjar, los que ya estaban medios molidos y picados. Después, lentamente, se dejaba derretir el manjar, una masa blanda que se podía estirar, en la lengua. Finalizando con pasarle el dedo al envoltorio o los dientes, cuando se derretía, y así aprovecharlo todo.

No sé si es porque he probado más sabores o porque los químicos eran menos antes, y de mejor calidad, o porque me esforzaba por conseguir un chocman, que sabían más sabrosos que ahora. Pero es que ayer me compré uno y se le cayeron fácilmente los bordes y recordé que los chocman, para nosotras, nunca se probaron enteros, siempre por partes, entonces, al comerlos –un procedimiento que duraba alrededor de 15 minutos, cuando los minutos eran más largos- había que abrir el paquete con cuidado, dejar extendido el papel y empezar por los bordes, donde el chocolate estaba más duro…

4 comentarios:

Yobber Gut Vas dijo...

Y es que con paciencia y gusto todo se saborea mejor.

Me encantó esta parte: –i kjero doh cokman- xD!

Selene V dijo...

A mí no me dejaban comerlo porque tenía vino jajaja
pero comía cosas que eran peores.
Cuando una era niña, todas las cosas se vivían mejor.

Jose Ramon Santana Vazquez dijo...

sangre
... ...traigo
de
la
tarde
herida
en
la
mano
y
una
vela
de
mi
corazon
para
invitarte
y
darte
este
alma
que
viene
para
compartir
contigo
tu
bello
blog
con
un
ramillete
de
oro
y
claveles
dentro...


desde mis
HORAS ROTAS
Y AULA DE PAZ


TE SIGO TU BLOG




CON saludos de la luna al
reflejarse en el mar de la
poesia ...


AFECTUOSAMENTE
PALABRAS A LO LARGO DE TU PELO




jose
ramon...

Nuestro Bio Bío dijo...

Saludos

Quiero pedir tu permiso para publicar este texto.

Favor de avisarme si es posible. info@nuestrobiobio.cl

Luis Fraczinet
Nuestro Bio Bío.cl