Es por eso que de niña buscó maneras para tocar a su madre (o en realidad, que ella la tocara). Hasta que tuvo piojos. Pasaba horas en las piernas de aquella mujer, casi siempre tirándole el pelo –con el fin de deshacerse de todos los pájaros-. Y a pesar de avergonzarse al acercarse a cualquier compañero de escuela, esperaba ansiosa la campana de salida para que los dedos de su mamá se enredaran en sus cabellos.Con los años, le pedía una revisión trimestral, para cubrir la cuota necesaria de entregas táctiles. La excusa era “por si las moscas” (o “por si los piojos”). Supongo que su mamá nunca imaginó que era simplemente por placer, el olor de su ropa apegada a su piel, mientras sus uñas le rasguñaban las orejas.
El otro día me contó que su mamá lleva días sin hablarle, que ni siquiera le ha gritado el motivo de su rencor, pero hace que otros la golpeen con sus miradas, ya que vomita en público los “actos malvados” de su hija. El otro día me contó que lo que hizo fue sólo porque quería actuar como persona, autónoma, ya no más como respuesta a órdenes ajenas, y en ningún caso quiso despreciar a nadie. Que por lo visto, tampoco nadie le entendió. El otro día quise abrazarla para consolarla y me dijo que mejor no, que creía que tenía piojos, y esta vez de verdad, por mucha sugestión que parezca.
3 comentarios:
¡Muy buen escrito! me ha encantado
¿Tú hiciste el dibujo? me pareció muy bonito. (Tendré que conseguirme algo parecido a los piojos a ver si consigo la atención de una desatenta que ronda por mi vida (jajaja).
Saludos
Ya me acostumbré a visitarte, tienes facilidad para ir de un fe de erratas de autocrítica a un relato con piojos. Todos necesitamos amor aunque no todos lo demostremos.
Feliz cumple atrasado. =D
Los piojos, las madres y los tirones de pelo, parte de la niñez de casi toda niña, pero por lo visto no es cualquier niña... y si fue capaz de encontrar la forma de sentir las manos de su madre a través de los molestos piojos, de seguro ya pronto será capaz de encontrar sus caricias otra vez.
La quisiste abrazar y dijo que no? Hazlo con más fuerzas! Ya verás cómo se rinde al calor de la compañía. Y los piojos... bah! dile que luego te los sacas con esos peines especiales y listo.
Abrazos! Muchos abrazos apretados.
Se le estima muchacha, mucho.
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