viernes, 13 de febrero de 2009

Balada del hombre invisible



Esta es la historia de un hombre que
tras treinta años de soledad
su esperma intacta se secó
el polen nunca apareció

Camina solo entre la multitud
espalda curva mirada sin luz
tan descuidado -como suele ocurrir-
un calcetín a rayas y otro entero gris

Entra en el bar y observa alrededor
entre las mesas nadie lo advirtió
toque su gorra, dobla su bestón y
el aire se perfuma con
el triste canto de Aznavour

-Muy buenas noches, otra vez usted
qué le sucede hombre, no lo veo bien
-un cenicero lo mismo de ayer, y antes de ayer
y antes, antes de ayer
Y así comienza una noche más
nada de recuerdes, nada de qué hablar
nunca hubo hijos, mujeres que extrañar
solo el vacío abismante de una vida que se va.

A eso de las dos el milagro ocurrió
un alma en pena llega hasta el mesón
-Señor disculpe, desea alguna flor
-¿Me hablas a mí? ¿A caso me ves?
-Entre invisibles nos podemos ver

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