martes, 12 de octubre de 2010

VI

Podía soportar la soledad y las humillaciones que conocía desde niño y sólo herían su espíritu: lo
horrible era el encierro, esa gran soledad exterior que no elegía, que alguien le arrojaba encima como una
camisa de fuerza. Estaba frente al cuarto del teniente, todavía no levantaba la mano para tocar. Sin
embargo, sabía que iba a hacerlo, había demorado tres semanas en decidirse, ya no tenía miedo ni
angustia. Era su mano la que lo traicionaba: permanecía quieta, blanda, pegada al pantalón, muerta. No
era la primera vez. En el Colegio Salesiano le decían "muñeca"; era tímido y todo lo asustaba. "Llora,
llora, muñeca”, gritaban sus compañeros en el recreo, rodeándolo. Él retrocedía hasta que su espalda
encontraba la pared. Las caras se acercaban, las voces eran más altas, las bocas de los niños parecían
hocicos dispuestos a morderlo. Se ponía a llorar. Una vez se dijo: "tengo que hacer algo”. En plena clase
desafió al más valiente M año: ha olvidado su nombre y su cara, sus puños certeros y su resuello.
Cuando estuvo frente a él, en el canchón de los desperdicios, encerrado dentro de un círculo de
espectadores ansiosos, tampoco sintió miedo, ni siquiera excitación: sólo un abatimiento total. Su cuerpo
no respondía ni esquivaba los golpes; debió esperar que el otro se cansara de pegarle. Era para castigar a
ese cuerpo cobarde y transformarlo que se había esforzado en aprobar el ingreso al Leoncio Prado; por
ello había soportado esos veinticuatro meses largos. Ahora ya no tenía esperanza; nunca sería corno el
Jaguar, que se imponía por la violencia, ni siquiera corno Alberto, que podía desdoblarse y disimular
para que los otros no hicieran de él una víctima. A él lo conocían de inmediato, tal como era, sin
defensas, débil, un esclavo. Sólo la libertad le interesaba ahora para manejar su soledad a su capricho,
llevarla a un cine, encerrarse con ella en cualquier parte.
(La ciudad y los perros, Mario Vargas Llosa)

1 comentario:

Anacronista dijo...

Un libro que tengo en mi graaaaan lista de pendientes para leer 'pronto'. Espero que el certamen haya ido bien.
Sentí irme sin despedirme de ti pero me dijeron que andabas en clases... Y no quise pasar a escribirte antes porque esperaba para poder decirte: Ya tenemos entradas aseguradas para el concierto de Chinoy y Nano :) Así que nos vemos el 23.

Que te abracen las olas.