Debo confesar que estas semanas, desde febrero y hasta casi abril, no me he conectado, no he escrito, ni he paseado por vuestros blogs porque me he encontrado ocupada tomándole la mano (la cintura, la espalda, el cuello, el pelo...) a cierto bonito que se ha paseado por las paredes de mi casa. que me he pasado el tiempo derramando endorfina hasta las 2 de la mañana, que he tenido mis mejores noches -sin haber dormido bien-, que el corazón se hincha y se rompe en los pezones. que a veces se escribe mejor con la boca y sin palabras. por eso es que abandoné el papel virtual por estos días, que me ha gustado el canon de nuestras risas.
confieso que no he escrito, porque los dedos encontraron un lienzo más atractivo que una hoja a rayas.
confieso que no había escrito, porque no me inspirabas, porque salir contigo no era poesía; porque tu boca, ni tus manos, ni tus piernas motivaban mi creatividad... hasta que nos despedimos, y comencé a extrañarte y un miércoles cualquiera, escribí que te quería sin decirlo.
1 comentario:
Te equivocabas entonces... Sí me ganó. No necesitó ser poesía para inspirarte. Y sin que lo desearas lo quisiste.
Envidio tus "mejores noches -sin haber dormido bien-" hum! xD
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