miércoles, 30 de diciembre de 2009

A mi padre

hasta que te veo con los ojos rojos, con el lomo cansado, con las manos partidas de tanto trabajar. el pelo sucio y revuelto y suspiras mirando hacia arriba. porque te esfuerzas con cada paso para avanzar, casi sin energía. porque te desepcionas de que todos posterguen, menos tú,,, postergándote a ti mismo. que no te das cuenta que tu cantidad de canas es el número de años sin vacaciones. eres lo que tu esposa espera de ti, eres lo que le quieres dar a tus hijas, eres el sueño de los que amas, el brillo de la sonrisa del resto... eso es lo que te da la sonrisa cada día, mi hombre bueno.
lloro porque no puedo consolarte, lloro a pesar que mis lágrimas no descargan tu fatiga, lloro porque vale la pena llorar por ti.

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