sábado, 8 de agosto de 2009

La señorita Paciencia

La paciencia quiso dejar de hacerse preguntas y se amorró un libro sin final a las venas. Pobre paciencia, no sabe que sus dudas se multiplican con las letras.
La paciencia quiso duchar su sueño. El jabón tenía “amnesiac” y Radiohead la hipnotizó toda la mañana en medio de un segundo. Sucia paciencia, amarillos los dientes y las uñas, las lágrimas, la espera, la cama y el agua. No sabe que en diez milésimas hay una despedida.
Señorita paciencia decidió salir desnuda a caminar y unos niños intrusos la hicieron llorar. Desilusionada de su ella completa, por culpa del ridículo decide ocultar, lo que por otros, ahora se avergüenza.
Paciencia decide soplar flores de canciones mal escritas, deshojar acordes desafinados, pincharse las uñas con las espinas para pintárselas rojas. Probecita, la esperanza aún la cuestiona sobre tallos verdes y pétalos, de colores que se obtienen a ojos cerrados, con la nariz fría.
La paciencia quiso dejar de esperar y se convirtió en silencio, como besos.
Desafortunada paciencia... desapareció entre cuatro labios, desleída por una lengua. Hizo que una pareja empezara a morir (cuenta regresiva para el fin). ¡oh paciencia! Ese libro debió haberte cortado las venas y ahora desangras en medio de un par de bocas.

1 comentario:

gitanilla dijo...

pobre paciencia u.U

confiezo q en estos meses la hice trabajar horas extras !