sábado, 2 de mayo de 2009

El viaje del sonido es para atrás

era algo así como un dicho de "viejos" (de esos que dicen las mamás, las tías y hasta las abuelas), después Juanes lo rescató y hace unos meses lo escuché en un reggeton; me refiero esa frasecita "no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes". no quiero enfocarme en la frase en sí, lo que tampoco es una realidad para mí, pero tiene una pequeña derivación a mi situación actual.

sucede que no es que antes no lo haya valorado, por lo general le tomo el peso a la belleza, pero hay tantas cosas que sirven para unir otras. como que los recuerdos que se crean en el presente se enlazan a otros recuerdos y así en eslabones de imágenes, sonidos, olores, y más.
yendo un poco más allá, le he tomado un aprecio y un placer (como a la lluvia de hojas en el otoño) a escuchar la Biblia, incluso, ahora ni siquiera la porto sólo porque me gusta oirla -en las voces de otros- y me traslada a mi niñez cuando mi papá nos la leía antes de dormirnos, en nuestra cama, en la antigua casa. es más, me relaja tanto y me hace tan feliz que podría dormirme, como estando en sus brazos, segura.

y no me siento identificada con la frasecilla aquella porque no siento que lo haya perdido, y creo que mi papá me demuestra más que antes su amor (a pesar que es como si me estuviera perdiendo unos días a la semana, o unas semanas al mes). sólo cambió el contexto y supongo que las lecturas bíblicas tienen mucho de la identidad de mi padre.

desde que me fui de mi hogar siento todo tan raro, será por qué durante dieciocho años vi la vida desde el mismo ángulo y ahora -en una posición diferente -hasta los recuerdos tienen otro ritmo, otro sabor, otra soledad. me impresiona en sobremanera el gusto tal que he desarrollado con escuchar más el mundo, tal vez es porque en Las Mariposas hay menos ruido y los tacos no son los únicos pasos que rebotan de barrera en barrera.
por eso, no se extrañe si en la iglesia me ve sin Biblia, no significa que no la estudie
y tampoco se extrañe si le pido que me lea un versículo, es que... la música siempre es más plural, inclusive con las letras.

1 comentario:

Yobber Gut Vas dijo...

Sabes. A mi me pasa algo similar, ahora que estoy yendo a la iglesia más seguido pues no tenía biblia (en realidad sí tenía en mi casa pero no me parecía muy correcta porque tenía imágenes y etc). Y pues cuando el pastor leia cada versículo yo lo escuchaba atento y me imaginaba inmerso en las letras. Ahora que ya tengo biblia que llevar, no es lo mismo que antes, porque al leer y escuchar se va un poco de mi imaginación y no me parece tan "mágico" como antes. En la universidad me pasaba algo que me parece similar, al principio yo no tomaba nota de nada, no escribía nada de nada, y los profesores me miraban mal pensando que era un vago que iba solo a mirar la pizarra y hacer bromas, pero la verdad es que eran tan buenas las clases que no quería "desperdiciar el tiempo" escribiendo (y por ende mirar mi cuaderno y mover las manos), yo prefería sentarme y mirar al profesor y la pizarra como si fuera todo una película. Ya después tomaba nota de mis compañeros o buscaba en los libros las cosas técnicas.

Disculpa si me extendí, y aprovechando que creo que ya me salí del tema, Nell me contó que iban a salir pero no se concretó, cuando lo hagan tómense fotos!!!, XD

Bueno, saludos Amaranta, pásala bien y disfruta de cada momento.

Yob.