domingo, 9 de noviembre de 2008

"no podi intentar hacer feliz a tu mamá, por lo menos"

tengo pena acumulada, guardada de otras veces, pero recordada en varias ocasiones este fin de semana.
de hace tiempo que no tenía un par de días tan tristes, me había esmerado para no cerrar mi sonrisa.
y el llanto por uno mismo es más gris que por amor. por amor es rosa, con una flecha sangrienta, pero lágrimas por fracazar es... recordar esa burla que me hicieron cuando era niña y yo sola mientras todos se reían de mí, sin saber si escapar, o llorar ahí mismo (Luchando con ese "no debo llorar" tan rebelde de mi cabeza), si después decirle a alguien, y al hacerlo darse cuenta que a nadie le importa, que te repiten clichés para un consuelo superficial.
sufro, porque miro alrededor y no entiendo por qué a todos se les aceptan sus errores, sus egoísmos, sus prejuicios, su inmadurez; pero cuando yo lo hago pareciese tan grave, tan inaceptable... tirando vidrios rotos por la boca y yo otra vez indefensa y abandonada....
lloro porque me siento desconsiderada, porque los errores se me salen por los poros inevitablemente y me da la impresión que produce placer reírse o gritarle a ello.
no entiendo ¿me creen perfecta? ¿por qué no puedo decir ciertas cosas? ¿por qué no puedo hacer otras? ¿por qué si no me gusta la carne me merezco un "me carga eso de ti, que bueno que te vas el próximo año"? ¿por qué nadie me defiende?
¿porqué tengo que ser empática con todos, si nadie lo es conmigo?
y puede que porque ha pasado tanto tiempo con la misma situación, que ya no necesito a nadie, más que mi soledad para llorar, porque ya no espero abrazos, ni silencios que me digan "no me gusta verte sufrir", los que tampoco están.
y lloro porque estoy cansada de intentar vez tras vez ser simpática, caer bien, decir lo que hay que decir... y hoy descubrí que me odio porque ellos me enseñaron a odiarme, porque no me educaron de otra forma, es por eso que cada vez que me critican y humillan al mismo tiempo deseo pasarme un bisturí por los brazos, por las manos (que de nada me sirven), hasta por la boca, de usar de collar una cuerda a donde colgar todos los sueños que por culpa de otros se convirtieron en ridículas ideas y recordar que para vivir se necesita aire, o volar cuesta abajo, o ver naufragar la luz del sol debajo de un puente, de escaparme a cualquier parte... aunque ya no deseo escaparme, porque no tengo refugios, ninguno de esos lugares tiene mi nombre.
tengo esa pena que da cuando estás en el paradero y no sabes qué micro tomar, la idea es sólo salir de allí, a sabiendas que nadie te espera en ninguna parte -aunque eso sea lo que menos duele-. esa pena de ver a otros haciendo lo que a ti te pidieron y rechazaste, porque ni tu creías en ti. esa pena de ver tus logros invalidados, insignificantes, de pensar que no necesitas nada del mundo y menos el mundo de ti...
me siento desconsiderada, y me duele que me lo comprueben.
me duele saber llorar sin música, porque sé que es intenso.
me duele llorar por culpa de las personas que más me aman.
me duele que me diga "y por eso estai llorando?, si sabi que es la verdad"
me duele que sepan que estoy llorando y nadie hace nada.
me duele que cuando estoy en sus brazos llorando siempre repitan su discurso y luego se vayan... después que su alma está tranquila porque hicieron "caridad", aunque me dejen desconsolada.
me duele que mis errores sean las más importantes.

y me siento tan raída, de tanto intentarlo, porque "el desistir es de los cobardes" ¡cuántas veces debo equivocarme para que sea cuerdo detenerse!
tengo pena porque de hace tiempo que me siento incómoda en mi casa y quería irme, pero qué me dice que otro lugar será mejor. la probabilidad de ser feliz en otro lado es la mínima, de todas las veces en que me he cambiado de grupo de personas (ya sea estudiantil, o con adultos) nunca he podido ser... yo, sin reprimirme.
e imagino que me gustaría sacar mi carrera, estudiar sus diez años y juntar plata para después irme a la montaña, o al bosque a disfrutar de mi soledad. porque si este año he sido más feliz es simplemente porque hay menos personas para ponerme triste, menos bocas, menos palabras.
y no exagero, quiero ser una ermitaña, porque nací para serlo y no para estar rodeada de gente.

no logro vaciar mi tristeza...
y todavía no logro encajar.

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