martes, 31 de agosto de 2010

Manos, dedos, uñas... ajo

Cociné, por eso tengo los dedos pasados a ajo y por eso también, me como las uñas –sí, sé que no te gusta, pero igual te lo cuento -. El olor me recuerda a la salsa de ajo con la que comemos las papas fritas en el doggis, en esas citas en que porfiado gastas tus tickets de almuerzo chatarreándonos.
La cuestión es que el doggis es una mierda, sólo escribo para decirte que le quitas hasta el capitalismo a ese restaurant barato, porque el Palacio Castellón, sin ti, sólo es olor a fritura y abuso de gente que busca desesperadamente empleo y recibe cualquier sueldo a cambio de lo mucho que hacen. Que me recuerdo cuando salimos con el ombligo afuera (más yo que tú, porque no te llenas ni con dos completos de veintidós centímetros). Que eres el condimento para mis papas fritas, porque las papas congeladas no saben a nada; que aunque sea un restaurant de comida rápida, igual tenemos nuestra mesa de la esquina de siempre y considero maravilloso reconocerte en el reflejo de la ventana, subiendo la escalera, y se me revuelve el estómago, no porque tenga hambre –bueno, también –, sino porque eres tú ¡joder!
Too esto por el olor a ajo que tengo entre los dedos. Pude haber hablado del sofrito de mi madre al hacer sopa una tarde de lluvia ¡pero así están los tiempos!

Tu polola, que no sabe escribir cartas de amor
(pero que te ama con muchas de sus palabras)

1 comentario:

Anacronista dijo...

¿Puedo estar sorprendida? Sí, claro, seguro que puedo; sorprendida y maravillada.
Yo no puedo creer que 'Amaranta' (que es como te conozco) sea la chica de la unach que, desde algún discurso de días pasados, quería contactarse conmigo.
Sé de la lectura de aquel ensayo, me enteré al día siguiente... Y agradezco tus palabras.
Hace algunos minutos he hablado con el profe (por algunas dudas con Rayuela y porque esta sorpresa lo merecía) y me ha pedido que te avise que lleva huevitos, de aquellos de colores.
Yo no dejé de repetirle que cuál era la posibilidad que las palabras que tanto me encantan por su belleza fueran precisamente tuyas... No dejo de sonreír por la coincidencia.
Estamos leyéndonos, sin duda.